PROBLEMAS MÁS COMUNES Y TRATAMIENTOS

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PREOCUPACIONES COMUNES POR LAS QUE IR A TERAPIA


Ansiedad: sentimientos de inquietud y preocupación como respuesta a una situación desafiante. Es una respuesta de lucha, congelación o huída que se puede convertir en un problema cuando persiste más allá del tiempo necesario o aunque haya desaparecido la amenaza. Es una preocupación hacia el futuro en el que uno tiene la sensación de que algo terrible puede ocurrir y sobre la que no se tiene control. Los síntomas físicos, psicológicos y conductuales más comunes son: tensión muscular, inquietud, irritabilidad, sofocos, dificultades para dormir, sudoración excesiva, sentimientos de tensión, problemas de concentración, rumiación, evitación, etc.

Depresión: no es solo un sentimiento de tristeza o de un bajo estado de ánimo. Los síntomas de la depresión pueden incluir sentirse lloroso, irritable o perder el interés por las cosas que antes disfrutabas. También incluye sentimientos de cansancio, mental y físico, tener menos energía, pérdida de concentración, trastornos del apetito, falta de motivación y de confianza en uno mismo. Puede haber algún motivo concreto que la desencadene: un cambio de vida, divorciarse, perder el trabajo, tener un hijo.

Estrés: los acontecimientos vitales estresantes están presentes constantemente en nuestra vida. Es un sentimiento natural de no poder hacer frente a las demandas de las nuevas situaciones (procesos de cambio tales como el trabajo, estudios, relaciones personales…). Estos desafíos o amenazas, reales o percibidas, afectan a nuestro bienestar cuando no encontramos los recursos para afrontarlo. Entonces, pasa de ser motivador a convertirse en un problema que afecta a la salud física y a la mental.

Problemas de autoestima: la autoestima es un sentimiento de valía personal. Es la sensación de confianza y eficacia personal ante los desafíos de la vida y la sensación de que uno se merece la felicidad y el respeto de uno mismo.

Procesos de duelo: la pérdida de un ser querido, las separaciones, rupturas… son momentos difíciles. El proceso de duelo es diferente para cada uno pero con ayuda se puede aprender a navegar por las difíciles emociones que van surgiendo.

Emociones: identificar, usar, comprender y manejar las emociones de una manera efectiva y positiva. Desarrollo de la empatía y de la conciencia de uno mismo.

Crisis de relación: las relaciones son una parte fundamental y vital de nuestra vida. Construir una relación sana es un arte que aprender. Problemas de comunicación, peleas, rupturas, conflictos de pareja, conflictos familiares.

Crisis económica-social: problemas laborales, despidos, déficit de habilidades sociales en el contexto laboral, jubilación.


Terapias

Terapia cognitivo conductual: es una familia de intervenciones cuya intención es modificar los pensamientos maladaptativos para mejorar la regulación emocional, la búsqueda de metas y la habilidad para adaptarse a las situaciones y los eventos. Los pensamientos juegan un papel importante en el mantenimiento de nuestro malestar emocional y, por tanto, la terapia irá enfocada normalmente al cambio del contenido de dichos pensamientos.

Psicoeducación: intervenciones estructuradas, didácticas de transferencia de conocimiento sobre los malestares psicológicos. Transmisión sobre el tratamiento que integra los aspectos emocionales, motivacionales y comportamentales que permiten afrontar los problemas asociados con ese malestar psicológico mejorando la adherencia del cliente al tratamiento. Se persigue dotar a los clientes de habilidades de afrontamiento, recursos y patrones cognitivos para ser más autoeficaces.

Mindfulness y meditaciones: Mindfulness, además de ser un proceso de atención, es un proceso de aprendizaje que conduce a una reestructuración cognitivo-emotivo-motivacional. La práctica de mindfulness conduce a un cambio de consciencia. Dejamos de vivir en un estado de ‘‘consciencia ordinaria’’, durante el cual nuestra vida está fuertemente impregnada de interpretaciones, con frecuencia fantasías, relacionadas con un pasado y un futuro que no existen que giran en torno a la supervivencia de la imagen que me he forjado de mí mismo, para pasar a vivir en un estado de consciencia lúcido y sereno que nos permite vivir la vida allí donde está sucediendo: en nuestro aquí y ahora momento a momento.

Psicología positiva: basada en fundamentos clave de la psicología humanista. Se centra en las emociones positivas y las fortalezas personales y en el sentido y significado. Supone un cambio del enfoque de lo negativo a lo positivo con estrategias que fomentan la esperanza. La psicología positiva busca ser complementaria a la psicología tradicional. No niega el sufrimiento y los aspectos negativos de las personas, sino que busca corregir el desequilibrio que afecta a la psicología tradicional, cuyo énfasis está puesto casi exclusivamente en aspectos patológicos de las personas. El objetivo último de la existencia no es meramente sobrevivir ante la adversidad sino florecer y crecer, y esto es posible para todos, pero requiere conocer las estrategias adecuadas y trabajar en ello.

Terapia de aceptación y compromiso: ACT es una terapia que usa mindfulness, aceptación y defusión cognitiva para incrementar la flexibilidad psicológica y promover un cambio en el comportamiento en dirección a los valores personales de cada uno. La flexibilidad psicológica es la capacidad de las personas para contactar con sus experiencias internas en el momento presente y en base a lo que es posible elegir actuar en formas consistentes con lo valores. Según su filosofía, el sufrimiento humano es universal y es producido cuando los procesos verbales confunden el pensamiento en una lucha constante entre ellos y su experiencia. La ansiedad que producen algunos eventos llevan a las personas a la evitación experiencial por la que las personas hacen esfuerzos deliberados para evitar pensamientos, recuerdos, sentimientos o sensaciones físicas que experimentan como aversivos. ACT ayuda a desmantelar esa evitación y a promover la aceptación de ese malestar psicológico.

Counselling: es la relación interventiva y preventiva por la que, a través de la comunicación se intenta provocar en una persona desorientada y sobrecargada un proceso activo de aprendizaje cognitivo-emocional para mejorar su disposición de autoayuda, su capacidad de autodirección y su competencia operativa. Se trata de hacer reflexionar a una persona por medio de preguntas de modo que pueda llegar a tomar las decisiones que considere adecuadas para él.

Gestión de las emociones: enmarcada dentro de las terapias experienciales, comparte con ellas la idea de que debe tenerse en cuenta tanto la realidad objetiva como la subjetiva de cada ser humano y la importancia del significado que una realidad determinada tiene para una persona concreta. Cree en la capacidad humana para la autodeterminación implicando un interés y respeto por cada persona como individuo único. El cliente es el auténtico experto acerca de su propia experiencia. Las emociones tienen un potencial adaptativo y por tanto, en terapia se ayuda a identificar, experienciar, explorar, regular, dar sentido, transformar y flexibilizar el manejo de sus emociones. De esta forma, se llega a ser más hábil en el uso de esa información para poder vivir de forma más vital y adaptativa.


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